En primera instancia lo adecuado es diagnosticar y clasificar el insomnio por parte de un especialista, ya que un tratamiento inadecuado puede generar que este se perpetúe u ocasionar algún tipo de dependencia psicológica o farmacológica.

insomnioLos tratamientos los podemos dividir en Psicológicos y Conductuales y en Farmacológicos. Entre los primeros contamos con intervenciones médicas neuropsiquiátricas y psicológicas como la restricción del sueño, terapia de control de estímulos, intervenciones basadas en relajación, la terapia cognitiva conductual y la educación en higiene del sueño. Todas son de vital importancia y, para tranquilidad de quien padece el insomnio, la educación en higiene del sueño es de fácil acceso y puede ser implementado por cualquier profesional de la medicina, ya que se basa en la corrección de todos los elementos del estilo de vida, que pueden favorecer el “mal dormir”. Esto podría parecer complicado, pero en palabras del Dr. Estivill se puede entender con el siguiente ejemplo: El comer es una función natural, el hambre es desencadenado por circuitos en el Sistema Nervioso Central que llevan al ser vivo a buscar comida. Pero existe una gran diferencia entre “comer” y “comer bien”, aprendizaje que a través de los años nos ha hecho entender que no basta con solo comer para gozar de salud. Es el mismo caso en cuanto al sueño, la gran diferencia es que no nos “enseñan a dormir” y necesitamos dormir bien para gozar de salud, por eso creamos malos hábitos, y no estamos al tanto de ellos. Las investigaciones han llevado a establecer guías instructivas para favorecer la salud a través del buen dormir, y aunque son múltiples y extensas, las podemos simplificar de la siguiente forma:

  • Evitar los estimulantes (cafeína, nicotina) por algunas horas antes de ir a la cama
  • Evitar el consumo de alcohol en horas cercanas al dormir, ya que fragmenta el sueño
  • Ejercitarse regularmente (en especial en la tarde o temprano en la noche)
  • Permitirse por lo menos una hora de relajación antes de ir a la cama
  • Mantener el ambiente de sueño tranquilo, oscuro y confortable
  • Mantener un horario regular de sueño

En combinación con estas intervenciones, la terapia farmacológica a su vez a través del tiempo ha ofrecido un importante número de alternativas farmacoterapéuticas que pueden ayudar al paciente a lograr su objetivo. A las benzodiacepinas, antidepresivos no selectivos y selectivos, antipsicóticos etc., se ha sumado un nuevo grupo de fármacos conocido como hipnóticos no benzodiacepínicos que han colaborado de forma significativa en el tratamiento del insomnio crónico. Estas nuevas moléculas denominadas drogas Z tienen una mayor selectividad por el efecto hipnótico en el espectro de las varias acciones de las benzodiacepinas. Entre ellas, el Zolpidem es la más usada en el mercado nacional, encontrándose también la zopiclona, el zaleplom y eszopiclone (estas dos últimas en espera de llegar a nuestro país). La zopiclona a aumentado el abanico de opciones en cuanto a farmacoterapia en el tratamiento de este padecimiento gracias a su buena tolerancia, rápida acción, vida media corta y bajo riesgo de dependencia, y de igual forma a permitido el empleo de la misma en los nuevos esquemas de indicación de hipnóticos denominados “a demanda” o “por razón necesaria” en el cual se entrena al paciente a usarla siempre y cuando al ejecutar las medidas conductuales y psicológicas establecidas, no logre conciliar el sueño, cumpliendo las condiciones dadas por el especialista.

Para concluir es importante hacer énfasis en que la gran mayoría de los pacientes son creadores de su propio insomnio, y aquellos que no lo son, muchas veces son cómplices de su persistencia. De momento se piensa que ese inquilino se va a ir por sus propios medios y esperando que eso pase, la persona se acostumbra a vivir con él, aunque le incomode, le maltrate y le haga sentir mal. Es hora de desalojarlo, pero muchas veces no se sabe cómo hacerlo, es por eso que estamos para ayudarle.

Dr. Claudio César Cárdenas

ccardenas@durmiendomejor.com