“¡Durmió sabroso!, ¡Ronco toda la noche!”. Está expresión la ha dicho más de uno alguna vez, pero esto está bastante alejado de la realidad. Aunque es cierto que cualquier individuo puede roncar una que otra noche por estar muy cansado, por un catarro o quizás por unos tragos; cuando el ronquido es todas las noches, suele ser sinónimo de problemas, no solo para el que ronca, sino para el compañero de cama que tiene que ser despertado constantemente por esta “sinfonía inconclusa”.

¿Qué es el ronquido?

Es el acto de respirar con un ruido, en ocasiones semejante a un rugido durante el sueño. La razón por la que se produce este ruido es porque el aire atraviesa la vía aérea superior (garganta, boca y nariz) con mucha turbulencia, de forma muy irregular, en vez de fluir libremente con la menor cantidad de obstáculos posibles. Cuando el flujo de aire se hace turbulento, las estructuras no rígidas vibran, lo que genera el típico ruido por nosotros conocido.

¿Por qué durante el sueño? Porque es durante este estado cerebral que las estructuras flácidas se relajan aún más y el flujo de aire se hace accidentado. Cuando estamos despiertos, estas estructuras suelen estar tensas y contraídas, por lo que el aire pasa sin problemas; pero al relajarnos ocurre el fenómeno ya descrito. Es por esto que la mayoría de las personas (a menos que tengan algún problema anatómico), no emiten ningún sonido al respirar mientras están despiertos.

El ronquido es el protagonista principal de un problema que atañe a dos personas. Al que lo padece directamente, que de ahora en adelante llamaremos el roncador y al que lo escucha que lo denominaremos compañero de cama.

Hablemos primero de la persona que lleva al roncador a la consulta; el compañero de cama. Los ronquidos, como todo ruido se pueden medir en decibeles y, como todos sabemos, los seres vivos tenemos un “límite” de decibeles de ruido que podemos soportar al estar dormidos. Cuando el ronquido es leve, o si este es moderado y el sueño del compañero de cama es profundo, no suele incomodar.

Pero en muchas ocasiones los ronquidos moderados e intensos suelen despertar a la persona que duerme al lado, lo que provoca múltiples despertares durante la noche, afectando la posibilidad de tener un sueño reparador. En un principio este puede ser parcialmente tolerado, y cuando el compañero de cama escucha al otro roncar y se despierta, mueve al roncador, lo golpea suavemente o le dice “date la vuelta que estás roncando”; logrando un periodo de silencio que permite reconciliar el sueño. Pero cuando este se hace más intenso, o el tiempo pasa, este ruido puede separar a las parejas de la cama, y hace que uno de ellos duerma en otra habitación para no ser perturbado durante la noche. Obviamente esto afecta la intimidad de la pareja, ya que se generan conflictos y problemas porque el comportamiento de compartir el lecho se resquebraja.

En algunos casos el ronquido es tan intenso, que la interrupción del sueño puede trascender al compañero de cama, e inclusive puede despertar a los que duermen en habitaciones contiguas (hijos, suegras, nietos y otros familiares), generando un mar de quejas y críticas hacia el roncador que se siente muy avergonzado e impotente ante tal situación.

Aunque el compañero de cama es quien lleva al roncador a la consulta, verdaderamente este último es el que se ve más afectado por este problema. Inicialmente, cuando él no siente las consecuencias físicas del ronquido, es invadido por la vergüenza, y busca dormirse después que todo el mundo en la casa, para no impedir la conciliación de sueño de los miembros de la familia. Cuando viaja por razones laborales o de placer, no se atreve a quedarse dormido en el avión,  el tren o autobús, porque no quiere perturbar a los demás, y comienza a desarrollar un sueño muy ansioso y superficial, despertándose constantemente para no molestar a nadie.

Sin embargo, esto no dura mucho tiempo. El roncador comienza a ser vencido por la falta de sueño, y aunque no quiera, cae profundamente dormido, roncando intensamente. El roncador no suele despertarse con su propio ronquido (excepto en casos muy severos).

Entonces, ¿por qué decimos que este es el que tiene las de perder? Porque este ruido es un signo de que mientras duerme, el aire esta transitando con dificultad, a través de un área que quizás no permite el fácil paso de aire, por ello decimos que el ronquido es un “signo de enfermedad”. Las personas que roncan moderada a intensamente todas las noches suelen padecer de Trastornos Respiratorios Durante el Sueño, entre los que se encuentra la Apnea Obstructiva del Sueño, patología que causa en las personas una constante interrupción del flujo de aire durante la noche. La apnea obstructiva del sueño puede hacer que el flujo de aire disminuya, o inclusive cese por completo, generando caída en el oxígeno sanguíneo y elevación del dióxido de carbono, lo que provoca que el sistema nervioso se vea obligado a despertarse constantemente para que el flujo de aire se restituya. Es como si mientras usted durmiera, una persona lo ahorcara suave y lentamente hasta cortarle todo el paso de aire, obligando a despertarse para poder respirar otra vez. Los pacientes con apnea obstructiva del sueño tienen episodios de este tipo desde 5 hasta más de 50 veces por hora. ¡Imagínese por un momento que por cada hora que durmiera a usted lo despertaran 50 veces! Pero este despertar no es total. Lo llamamos microdespertar, porque es tan corto, que la persona pocas veces se percata que se despierta y no entiende porque después de dormir un montón de tiempo, se siente siempre cansado.

Luchar contra el ronquido es mejorar la calidad de vida, no solo del roncador, sino de todos en la familia. Es por esto que es importante reconocer el ronquido, evitarlo y, en caso de presentarse intensamente, combatirlo acudiendo al especialista. El médico del sueño, el neumólogo y el otorrinolaringólogo son los más indicados.

Dr. Claudio Cárdenas

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