El título de la novela de Nancy Price (o bien de la película homónima protagonizada por Julia Roberts), describe la situación que padecen muchos hombres y mujeres cuyas parejas les quitan el sueño. Desafortunadamente, no hablando de forma metafórica sino muy literalmente, estos compañeros de cama pasan a ser despertados por los ronquidos de su pareja y se convierten en vigilantes de sus ahogos, llegando inclusive a pasar noches enteras en vela, por temor a que algo terrible le ocurra a su compañero. La película homónima de Nancy Price

El ronquido y los ahogos nocturnos son algunos de los síntomas cardinales del más frecuente trastorno respiratorio relacionado al sueño: sindrome de apnea obstructiva del sueño del adulto. Este trastorno se caracteriza porque, durante el sueño, mientras todos los músculos del cuerpo se relajan, un grupo importante de ellos, como son los músculos de la orofaringe (boca y garganta); que deberían mantener cierta firmeza, se tornan flácidos y disminuyen el paso de aire hacia las vías respiratorias.

La disminución al paso del aire puede generar una limitación de flujo lo cual liberará energía en forma de sonido. Este ruido generá un ronquido de moderada intensidad que, aunque puede ser desagradable, no es tan molesto para el compañero de cama debido a que es algo constante. Sin embargo, en los casos más severos, la obstrucción puede ser total, lo cual genera que, el durmiente, se “ahogue” durante la noche por periodos prolongados de tiempo, lo que hace que su vigilante o compañero de cama se desvele, por temor a que el enemigo (la apnea) “se lleve” al durmiente.

Es poco probable que producto de la apnea, el durmiente presente consecuencias fatales pero, para el espectador, puede ser algo angustiante. El compañero de cama solo nota que el ahogo ha terminado cuando viene un enorme ronquido, como rugido de león, el cual es producto del paso abundante de aire, una vez que la obstrucción es liberada.

Si usted nota que su compañero de cama deja de respirar durante más de 10 segundos en la noche, se ahoga o ronca intensamente, es probable que estén “durmiendo con el enemigo”, la apnea del sueño. La mejor forma de acabar con este trastorno es consultar a su especialista en sueño, su médico internista, neumonólogo o neurólogo. De esta forma evitan consecuencias lamentables y podrán descansar plácidamente.

Dr. Claudio César Cárdenas

ccardenas@durmiendomejor.com