La apnea del sueño infantil es una alteración de la respiración durante el sueño caracterizada por una obstrucción parcial y prolongada de la vía aérea superior. Esto quiere decir que cuando el niño duerme, el área de la boca y la garganta por donde pasa el aire se hace más estrecha, dificultando la respiración. 

Este problema respiratorio provoca que el niño presente múltiples despertares sin darse cuenta, alterando el patrón normal del sueño. El síntoma principal es el ronquido, pero la presencia de este sonido durante el sueño no significa que el infante tenga apnea. Muchos niños presentan algo conocido como Ronquido Primario, el cual es un sonido que no está asociado con ahogos ni pausas de la respiración.

Se estima que el 50% de los niños roncará en algun momento de su crecimiento, pero solo el 2 al 3% de ellos presentan apnea del sueño infantil. Esta prevalencia es igual en niños y en niñas, y ocurre principalmente en la edad preescolar, cuando las amígdalas y los tejidos de las defensas de la orofaringe (boca, garganta) se encuentran de mayor tamaño.

El mecanismo de como se provoca la apnea del sueño infantil es muy similar a la del adulto, con la diferencia que la mayoría de las causas en niños no son por obesidad, sino por crecimiento de amígdalas y adenoides, malformaciones cráneo faciales (cabeza y cara) al nacer, reflujo gastroesofágico, entre otras.

Como se mencionó previamente el signo cardinal es el ronquido, aunque también puede presentar: aumento del esfuerzo en la respiración en la noche, sueño intranquilo con posturas no convencionales (el niño duerme con la cabeza colgando de la cama, o sobre sus rodillas, o con el cuello estirado), así como sudoración nocturna abundante.

En el día no suelen presentar mayores síntomas, aunque algunos niños puede tener somnolencia, irritabilidad, trastorno de atención e hiperactiviad. Es frecuente que el problema se agrave en periodos donde el niño padece de algún catarro común o de laringitis.

El diagnóstico se hace a través del interrogatorio a los padres, preguntando sobre los hábitos del niño; con el examen físico, al observar el tamaño de la orofaringe, amígdalas, adenoides, rostro y mandíbula, y cuando existe la sospecha, debe realizarse una Polisomnografía o estudio de sueño.

A diferencia del caso de la apnea en adultos, la mayoría de las apneas obstructivas en niños se solucionan con tratamiento otorrinolaringológico y cirugía, retirando el tejido excesivo que causa la obstrucción e indicando medicación para las alteraciones rinosinusales.

Si su hijo ronca de noche, se mueve demasiado en la cama, adopta posturas extrañas para dormir, y adicionalmente se encuentra, irritable, intranquilo, hiperactivo y con bajo rendimiento escolar, consulte a su pediatra o al médico especialista en sueño,  manifiéstele los síntomas. Esto es un problema de expedita solución en niños, y su pronto tratamiento mejora la calidad de vida del paciente y de sus padres.

Dr. Claudio César Cárdenas

ccardenas@durmiendomejor.com