Los Homo sapiens pertenecemos al reino animalia, porque antes que humanos, somos animales, y como tal tenemos comportamientos y hábitos que nos caracterizan, pero a su vez, también podemos aprender nuevas costumbres y modelar nuestros hábitos. Se pueden desarrollar hábitos saludables, como trotar en las mañanas, o nunca salir de la casa sin desayunar, o bien podemos desarrollar hábitos poco saludables, como sentir la necesidad de un cigarrillo cada vez que tomamos café o cuando bebemos alcohol socialmente (hábitos muy arraigados en la sociedad).

Esos hábitos no se formaron solos, no aparecieron grabados en nuestro código genético al nacer, fueron aprendidos. En algún momento comenzaron a establecerse asociaciones que comenzaron a formar parte de la vida del individuo. Si se unen dos circunstancias de manera repetitiva, nuestro cerebro se acostumbra a que estas siempre aparezcan en conjunto, por lo tanto pasa a “condicionarse” que ocurra una para la existencia de la otra.

Por ejemplo, si cada vez que te sientas en la computadora a revisar el correo, abres una barra de chocolate, y lo repites el número de veces suficiente, ocurrirá eventualmente que cuando te sientes en la computadora, tendrás un deseo importante por comer chocolate. Quizás no llegue al punto de no poder revisar el correo si no tienes el chocolate, pero probablemente no te sientas cómodo o totalmente a gusto si el chocolate no está mientras lees el correo.

Esto es muy frecuente, seguramente si haces un poco de memoria recordaras que tu seguro tienes algún hábito de este estilo. Hay personas que no pueden dormir sin antes bañarse, estudiantes que no pueden reunirse a estudiar sin las respectivas golosinas, hay personas que no pueden entrar a ver una película sin un paquete de cotufas o palomitas de maíz (así se coman una cuarta parte de esta).

El momento de dormir es un hábito, como lo es comer, cepillarse los dientes, o vestirse, tiene sus secuencias y sus rituales. Si cada vez que a tu hijo le llega la hora de dormir, tu decides acostarte con él en la cama, y esperar a que se duerma para luego irte a tu cama, y lo repites la suficiente cantidad de veces, llegará un momento que él no podrá iniciar el sueño si no estas tú en su cama. Adicionalmente, ocurrirá que cuando el niño se despierte en la noche (la mayoría de los niños se despiertan 3 a 4 veces por noche), no encontrará su asociación a la mano, por lo tanto no podrá conciliar el sueño él sólo, y tendrá que recurrir a ti, y se irá a tu cama. Esto ocurre de manera similar si duermes a tu hija en tu cama y luego la llevas a a la suya, necesitará de ti para dormir si se despierta, y regresará.

Madchen teddy bearFelicitaciones, lamentablemente te has convertido en una Asociación Inadecuada de Sueño. Has condicionado el sueño de tu hijo a la presencia de mamá, papá o abuela.

Todos tenemos asociaciones al momento de dormir, algunos necesitan tener medias puestas, otros necesitan que la cobija les cubra todo el cuerpo, otros solo pueden comenzar a dormir de su lado izquierdo, pero estas son asociaciones que no dependen de un tercero para alcanzarse, dependen del mismo individuo o de algo, más no de alguien. Es por ello que existe el osito de peluche y la mantita; son objetos que condicionan al inicio del sueño, y que a medida que los niños van creciendo van  sustituyendo por otros, por una almohada, una cama mas cómoda, por música que les gusta, entre otras cosas.

Se debe intentar establecer hábitos saludables al momento de dormir, y que las asociaciones de sueño sean poco demandantes, que no dependa de padres o cuidadores. Que la hora de dormir sea equivalente a cepillarse los dientes, leer un cuento, rezar, abrazar el osito y buenas noches. Es muy rico dormir con los hijos en una misma cama, obviamente es un momento invaluable de mucha ternura y amor, pero esto no debe ser un hábito. El niño debe aprender a dormir solo, en pro de su bienestar psicológico, y del sueño y la vida de pareja de sus padres.

No te conviertas en una asociación inadecuada, no hagas del momento de dormir una serie de hábitos poco saludables, no los acostumbres a dormir viendo televisión o poniéndoles una película. Procura que el ritual del sueño sea relajante y enternecedor, y déjalos en cama somnolientos, pero no los acostumbres a dormir solo en tu presencia, porque luego, sin ti, será muy difícil que duerman solitos.

Dr. Claudio César Cárdenas

durmiendomejor@gmail.com